13.10.14

Creyente creador

Creo en mi capacidad de adaptación,
creo en mi instinto de supervivencia,
en el arte como un transporte
Creo en mi exageración al sonreír,
y creo que debería sonreír aún más.
Creo en mi poder creador
para inventarme un Dios,
un héroe y un sueño
para cuando me hagan falta.
Creo en el saber que despliego
como una onda vibratoria,
creo en mi interior
pero más creo en lo que vuelve del reflejo
Creo en mi chispa, capáz de incendiar
todas las hojas secas que cayeron del árbol,
por no ser ya parte de él.
Creo en mi voluntad de amar y de cuidar
creo en mi magia para convertirme
en el refugio de mis seres amados
Creo en el sol y los astros,
creo en el humano, en el universo,
pero más creo en todo lo que puedo inventar
para crear en mi vida hoy.
Creo en la conciencia y en la inconciencia eterna,
creo en la compañía de todos los que se han ido.
Creo en el amor a primera sincera mirada,
creo en los reencuentros, en la libertad
y en la responsabilidad de elección.
Creo en mis elecciones y también las sé dejar ir.
Creo en el constante aprendizaje
de creer en todo lo que creo.



20.6.13

Haciendo esto

Creo que no puedo encontrarte porque esta tarde me quedo en mi dimensión
Quiero ver el dia cambiar
Hoy sale terraza
Hoy se me da asi

8.6.13

4.5.13

Relaciones karmáticas



Muchas veces imagino
volver a encontrarnos
con ganas de jugar
a que vos sos serio
y yo normal

7.4.13

HOLA

No existe otro momento en el que sea más libre de lo que soy cuando escribo.
Así, todo derecho.
Mis sentimientos se codifican en letras.
No sé por qué.

4.3.13

Desde ayer


A veces extraño a mi vida anterior
hay días en que la miro
con nostalgia, la envidio
y aún así... aprendí a despedirla sin dolor.

El desapego me salvó

15.5.12

Fire

Quisiera hacer de esta una carta de despedida. Saludarte como a un cercano amigo y cerrar la puerta. Solo pensando hacia dónde queda el camino a seguir. Voy a decirte que los tiempos buenos fueron brillantes, que me llegaron mucho mas hondo que estos actuales, los tiempos de la nada. Haré el análisis sobre lo aprendido, sobre lo perdido y lo que faltó, eso que siempre esperé que pase con nosotros. Quizás, si hubiese pasado no te escribiría este simple y liviano "chau". Puede que también te deje algunos reclamos y varias quejas, eso porque las ansias de libertad me enceguecen y apagan todo intento de nostalgia o ilusión. Lo que sigue es un poco de veneno, te voy a hablar de nuevos nombres, de ojos resplandecientes, de sexo encendido, y por qué no de viejos recuerdos con los que salgo a dar unas vueltas, mientras dormís en tu silencio. De todas maneras y a estas alturas, lo que haga con mi cuerpo y su provocación está lejos de ser objeto de tu interés, mucho menos importante que cualquier otra cosa de este mundo indiferente, al que pertenezco sin alguna explicación. Puede que después de la parte venenosa terminemos un poco ensangrentados, con algún que otro rasguñón ardido. Eso nos hará olvidar por un rato de nuestras ganas de huir, nos golpeará fuerte, dejándonos con nuestras cabezas gachas y las miradas en los zapatos. Van a pasar miles de imágenes en un vaivén de buenas y malas, hasta llegar a la escena viva, esa de vernos sentados. Despidiéndonos. Ahí es cuando vamos a levantarnos y encontrarnos con los ojos del otro, con las expresiones aterradas, por ese silencio crudo con el que nos golpea el fin.


29.2.12

Enquilombada


Soy una persona que acumula lo que popularmente se llaman "PORQUERIAS", si bien no adhiero a ese nombre. Estoy segura de que a lo largo de mi vida, en alguna vuelta vertiginosa a las cuales me suelo entregar (aproximadamente cada 2 o a lo sumo, 3 años) sé que va a surgir la posibilidad de utilizar aquello que todo el resto del tiempo me resultó innecesario. "Mugre", digamos. Mi casa está repleta de bolsas de consorcio, cajones y cajas de millones de artículos que no utilizo, que son estéticamente desagradables, en su mayoría estorban, nunca sé dónde ubicarlas y sin duda, me invaden la casa de una imagen de caos, desorden y falta de limpieza. "Mi casa"... hablemos a cara lavada, mi vida toda, en la faceta que me busquen está lleno de objetos, entes e ideas que me otorgan mi principal adjetivo: Enquilombada.
Esta falta del mínimo de pulcretud la justifico, EN ABSOLUTO, a este monton de todo que me sirve para algo socialmente beneficioso. Muchas veces intenté cambiar, de hecho, de vez en cuando hago una "limpieza"; pero siempre resulta escasa, como si no hubiese tirado nada. Siendo que cada pertenencia que dejé ir a cualquier destino, fue todo un acontecimiento forzoso para mi psiquis. Nunca las quiero tirar, pero no caben todas y para tener algunas, tengo que desechar otras. No es que tiro y punto, se trata de toda una filosofía. Estoy dejando posibilidades fuera de mi vida.  Son caminos que digo: No voy a elegir. Como por ejemplo los strapples de mis 15 o 16 años, o los encendedores sin gas y con chispa, o viceversa. Y el resto se acumula, todo el resto que algún ser humano quiera imaginar, desde placares repletos, hasta la lista del MSN con 1200 contactos completamente desconocidos o de larga data, quienes jamás me ven, porque siempre me conecto "invisible", "desconectada" o "appear offline". Lo hago para elegir yo con quien establecer una conversación, y ser quien inicie el diálogo. Sí, mambitos por todos lados.
Lo que acumulo lo tengo porque siempre quiero que todo cambie, porque me gusta tener la mochila casi lista, y las herramientas para salir a andar por donde quiera, cuando el mundo pulcro y productivo me agovie, para perderme a jugar con mis porquerías.

Desandadar

Tengo un remolino mental y no puedo encontrarle el centro. Todo se va arrastrando hacia él, algunas imágenes van mas rápido que otras, no tan violentas. Si intento razonar, me pierdo contra la marea, intento desandar los nudos, y solo logro perderme ahí, en algún rincón del "¿qué me pasa?". Me exploro hasta ahogarme en alguna turbulenta pregunta, de esas pantanosas, de las que salís siempre dejando un poco enchastradas las huellas. El vicio del manoseo sentimental se basa en la soledad, un acontecer que no necesita mas que de mí, sólo mi pensamiento desordenado, con las ideas volando en forma centrífuga. Recuerdos, sensaciones, sueños, verdades, respuestas, todos girando hacia el silencio. El silencio de la nada.


1.12.11

Brillante

Te miro, vivo viéndote gigante, te admiro. Elogio tu valentía, tu foráz voluntad de seguir adelante, esa poderosa forma de levantarte, a tu manera, siempre por la vía del mayor esfuerzo. Te veo sonriendo, disfrutando de perderte en la vanalidad, conservando a tu espíritu joven, insistiendo con nunca dejar de soñar, así buscás una ambición que perseguir. Inquieta, charlatana, social... me quedo viendo cómo correteás por el mundo y río, río de tu modo de vivir incansable.
Como si fuese yo, puedo sentir también tu dolor, cómo si todavía te quedara un gustito amargo, como si aún faltase algo en esta vida, en la tuya, en la que nunca faltó una lágrima. Un dolor. Ese dolor junto a muchos otros, tanto los del día a día, tanto como aquellos otros, esos que se asoman desde las ausencias, de aquellos amores que no van a volver. Sufro tu herida por ese hombre que amaste con exceso, tu pieza de perfecto encastre, ese actor de tu historia, el que te dio todo: risas, quejas, fatalidades, compañerismo, llantos, y sobre todo, lo que más te ha brindado, lo que te seguirá sangrando: su incondicionalidad. Es por esto que me atrevo a asegurarte que no existe posibilidad alguna de que te haya abandonado, porque fue desde el primer día en que te vió que jamás pudo separarse de tu sombra, ni en los mas violentos enojos pudo alejarse de vos, por el simple motivo de la necesidad.
A pesar de hoy decir "¡Ay!, como debe dolerle", también puedo sonreir con hermosa nostalgia, al recordar sus miradas, al conservar las imágines juntos, con el encuentro de sus ojos cómplices. Quizás sea ese vínculo, esa asociación quasi delictiva, otra de las perfectas flores que te ganaste en la vida, tan especial y única como cada una de las muchas que tenés en estos caminos.
En tu historia  y en tu mirada sobre ella, también escucho cuánto late aún tu papá, tan parecido al mío, y tan importante en vos como él. Imposible es explicar la manera en que su recuerdo logra sostenerte, como si su voz supiese susurrarte "Adelante, vos te merecés más", siendo eso motivo suficiente para subir desde el pozo más negro y profundo. Ojalá el mío pueda hacer eso con nosotras, y ojalá el tuyo te lleve cada día más lejos del dolor, y más cerca de tu divertida sonrisa.
Espero muchas veces más poder decirte que sos una madre de hierro, con el espíritu de una leona y la sensibilidad de un cristal. Es maravilloso ese modo de sentirte felíz al hacernos la vida más llena de alegrías, es encantador ver cómo todo lo das solo por amor. Un poco guardiana, otro poco hija, y con mucho de exageración permanecés junto a nosotras, tus hijas, tu mamá, tus yernos, tus "compañeritos", tus colegas, y este nuevo ser - al que ahora mismo estoy moviendo en su cochecito -  quien, como su abuelo, sabe sacarte tantas sonrisas como enojos y desquicios. Deseo que tanto ella, tu nieta Juana, como tu fiel y crítica compañera Paula, tanto como yo, logremos devolverte al menos un 10% de todo el amor y la protección que nos brindaste a lo largo del camino. Deseo que sonrías despreocupada cada día, que sumes minutos de satisfacción y más de eternos segundos de esa purpurina que destella tu coqueta presencia.
De nuevo, te admiro, mamá.